Ahora su alma
confundida y temerosa, no sabia que hacer, con ambas decisiones perdería algo
de si mismo. Por un lado estaba perderse de nuevo en la obscuridad de su
soledad y así salvar a quien mas quería; o dejar ir para siempre a quien sin
darse cuenta el mismo le dio fuerzas para seguir existiendo.
-Solo necesita un corazón y un hígado- se dijo
con voz entrecortada, puesto que sabia que no eran
fáciles de encontrar; el deseaba que hubiera otra salida.
Y aunque la hubiera en su mente no podía verla sufrir
un segundo mas. Se armo de valor. Tomo lápiz y papel, y con dolor en su corazón
pero resolución en sus ojos escribió unas palabras sencillas pero con una
tremenda carga...
"Vive, tendrás una parte de mi en tu vida,
solo vive... si de verdad me amaste, vive por los...dos"
No era necesario, escribir que la amaba, pues el
acto que haría bastaría para demostrarlo.
Camino por su departamento, recordando cada momento
que ellos vivieron en el. Tomo el teléfono y marco el numero del cirujano que
la atendía.
-Buenas Tardes, Señor Sebastian- dijo el cirujano.
-Escúchame con atención, ella y yo somos compatibles y quiero que tome cada
parte de mi para salvarla, Zooey es mi mundo y yo la salvare, prometalo- dijo
sin miedos y con una gran convicción.
-Pero ¿que va hacer?- cuestiono el cirujano
desconcertado. -Solo prometalo- respondió. -Lo haré- mustio con gran duda.
-Haré solo lo necesario...- y colgó el teléfono.
Camino a su alcoba, saco de su gaveta una caja
negra, dentro de la caja se encontraba una Glock 25 con 15 balas. Cargo una
bala dentro de la recamara.
Solo pensó "El suicidio es un acto de
cobardes. No podrían estar más equivocados. Para suicidarse hace falta mucho
coraje." Y solo la imagen de ese primer beso paso por su mente. Mientras
tomaba la pistola, la introducía a su boca y halaba el percutor.
Sus ultimas palabras antes de jalar el gatillo
fueron. - Dios! cuanto la ame- Después de eso solo se escucho un sonido
ensordecedor, que por nadie fue escuchado...
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